A pesar del alto
porcentaje que arroja la encuesta INJUB recientemente realizada, no es de
sorprender lo que ocurre. Los jóvenes no saben que significa y lo que conlleva.
En este caso es el Estado quien debiese enseñar al respecto con una
correspondiente educación cívica, hoy muy ausente en nuestro país. Pero culpar
solo a un estado que no funciona como debiese, o como se desearía, es
simplemente evadir la propia responsabilidad. Si no te enseñan tienes el deber
de aprender ¿Sino te dan comida no comes? Y es que hasta el hambre podría
llegar a ser consecuencia de malas decisiones políticas tomadas en nuestro
país, decisiones de las que, por acción u omisión, somos responsables. Claro
que no en lo inmediato, pero es la posibilidad de un destino incierto. Claro,
muchos podrán decir “se puede vivir sin saber de política” o “de política no se
come”, para quedar en la cómoda posición, nuevamente, de no ser culpables y no
tener, como dice el dicho, “ni arte ni parte” de lo sucedido. Lamentablemente
aquellos que toman esta posición deberán chocar con una estrepitosa realidad:
Todo es política. Todo aquello que esté relacionado con “la polis” es política.
No hacernos responsables
de lo que ocurre dentro de nuestra comunidad es dejar que todo siga igual o
peor, y si no se quisiese que los mismos dirigentes estén una y otra vez, es
decir un cambio, debemos generar un cambio, y es que querer un cambio implica
hacer un cambio.
En el caso, como ocurre
actualmente, de que no se nos enseñe, tenemos el deber de aprender. Y aquel que
sabe tiene el deber de enseñar, pues el conocimiento no tiene valor alguno si
no se transfiere. Además de entender que somos parte de una entidad orgánica,
que necesita de interacción y retroalimentación para su desarrollo y evolución,
podremos entonces ser partes de un cambio, constructores de un futuro mejor,
con mayor conciencia y participación. De este modo podemos comenzar entonces la
construcción de personas más partícipes y capaces de generar cambios, si desde
nuestros hogares, amistades, o casas de estudio, fuéramos capaces de enseñar y
generar instancias de participación en la construcción de una comunidad del
pueblo que sea capaz de identificarse por sí misma y que tenga la capacidad de
decidir, y ser consciente, de un destino común.
Néstor Pérez





